En 1943, después de tres años en la escuela de oficios Chaussure (calzado) en Paris, obtuve un CAP de botas de mujer que me preparó para una vida que no me esperaba: veinte años con mi maestro René Macini, zapatero de los Grands Couturiers, y otros veinte años por mi cuenta. No hay que olvidar que la Alta Costura surgió justo después de la guerra. En 1950, Coco Chanel, Pierre Balmain, Hubert de Givenchy, Balenciaga, Ungaro y tanto otros, fueron los actores de la moda parisina y permitieron a los zapateros como yo que pudieran expresarse con su oficio. Por esta razón, había que conocer mejor el oficio y El zapatero moderno de J. B. Yernaux, es una de aquellas obras técnicas completas que nos permitieron progresar. También era necesario innovar y estar abierto a las nuevas técnicas, puesto que la clientela a la cual he calzado era muy exigente hacia el estilo y lo que infundían los creadores de la época. Ahora que tengo ochenta y nueve años y enseño el oficio a jóvenes de la asociación Maurice Arnoult que presido, me parece importante que los jóvenes puedan tener acceso a estos libros técnicos del oficio.